La persona que más admiro del mundo no ha recibido nunca ningún premio, jamás le han aplaudido, ni sabe lo que es un reconocimiento público... Pero no le importa, porque tampoco lo necesita.
La persona que más admiro del mundo no gana un gran sueldo, de hecho, no tiene sueldo; no posee grandes negocios, ni tiene empleados a su cargo... No sabría qué hacer con ellos y, probablemente, terminaría invitándolos a todos a almorzar.
La persona que más admiro del mundo no tiene títulos académicos, no ha estudiado ningún Master, ni ha pisado en su vida una universidad.... Pero es una experta en sicología, psiquiatría, recursos humanos, relaciones sociales, pediatría, gastronomía y puericultura (entre otras).
La persona que más admiro del mundo apenas sabe escribir, no ha firmado nunca un cheque, ni un contrato, no sabría rellenar el más sencillo de los formularios, tampoco ha podido ayudar nunca a ninguno de sus hijos a hacer los deberes... Las circunstancias de su vida la pusieron a trabajar cuando contaba trece añitos, y desde entonces no ha parado, sesenta años después.
La persona que más admiro del mundo lee con mucha dificultad, jamás ha leído un libro, no sabe quienes son Sócrates, Platón, Aristóteles, Cervantes, Shakespeare, Ortega y Gasset, García Márquez... Tampoco los echa en falta, sólo necesita sus recetas de cocina y sus gafas de aumento, el resto ya se lo ha dado la vida.
La persona que más admiro del mundo nunca ha oído hablar de la ley de la relatividad de Einstein, no sabe por qué se caen las cosas, ni cómo se formaron las estrellas y las galaxias... Simplemente las admira, se complace de que existan y convive con ellas.
La persona que más admiro del mundo no reza todos los días por los pobres, aunque tiene una imagen del Sagrado Corazón de Jesús en su dormitorio, no es socia de ninguna ONG, nunca ha salido a la calle a manifestarse por alguna injusticia... Sencillamente es incapaz de hacerle el menor daño a ninguna criatura.
La persona que más admiro del mundo no sabe el nombre de los gobernantes de su país, no sabe si quiera a quien vota cuando acude a las urnas, no sigue sus tejemanejes por los noticiarios... Ella deja que sean otros los que se preocupen por semejantes nimiedades.
La persona que más admiro del mundo nunca se ha preocupado por saber qué es la felicidad ni cómo puede conseguirse, tampoco entiende de caminos ni de búsquedas... Sólo ríe cuando tiene que reír y llora cuando tiene que llorar.
La persona que más admiro del mundo no se plantea objetivos en la vida, no aspira a conseguir nada más de lo que ya tiene, ni ansía poder, gloria o fortuna... Pero sí que suplica por que sus hijos sean buenas personas.
La persona que más admiro del mundo no pretende enseñar nada a nadie, tampoco da sabios consejos, ni clases magistrales o lecciones de vida... Simplemente es ella misma, y los demás ansiamos estar a su lado.
La persona que más admiro del mundo desconoce el significado de la palabra sabiduría (pero la tiene), no sabría definir lo que es el amor (pero ama), ni se cuestiona la existencia de ningún Dios... ¡Qué más da todo eso!
La persona que más admiro del mundo no entiende nada de nuevas tecnologías, ni de desarrollo sostenible, ni de cambio climático, ni de guerras por el poder, ni de la escasez de agua, no conoce nada de historia, no piensa en el pasado, ni se preocupa por el futuro... Se limita a vivir y nada más.
La persona que más admiro del mundo, como ya habrán adivinado, es mi MADRE. Sólo es una madre más, como tantas otras que hacen posible que este planeta siga girando y girando sin parar... Y todo el que la conoce la quiere.
Dedicado a todas las madres del mundo.