La Tierra es
un planeta evolutivo en el espacio y el tiempo de libre albedrío. No todos lo
son. La cualidad del libre albedrío permite una evolución diferente, basada en
el sufrimiento y el miedo; nadie podrá negar que, a estas alturas, ya todos
sois unos grandes expertos en estos dos sentimientos o emociones.
El libre
albedrío es considerado como una cualidad positiva, y no lo voy a negar, como
herramienta evolutiva es inmejorable. Se podría definir como la capacidad del
ser humano de decidir por cuenta propia en todo momento, y… ¿a quién no le
gusta poder decidir por sí mismo? El caso es que esa capacidad de libre
elección no siempre os conduce por el camino que más os conviene, de ahí que
sean el sufrimiento y el miedo las emociones y sentimientos asociados a ella.
Pero esa es otra historia.
Mi intención
con este escrito es demostrar que no necesitáis tener tanto apego al libre
albedrío que os define. La paradoja es la siguiente: necesitáis el libre
albedrío para adquirir consciencia, para elevarla, y, sin embargo, a mayor consciencia menor libre albedrío.
Un ser humano con muy baja consciencia, con una vibración muy densa, y con todo
su libre albedrío, podrá hacer prácticamente lo que le de la gana,
independientemente del daño que pueda ocasionarse a sí mismo o a otros seres.
Podrá matar, violar, maltratar… sin que nada dentro de su propio ser se lo
impida. En el momento en el que empieza a adquirir consciencia, a elevar su vibración,
esa propia consciencia será la que le impida realizar determinados actos. Otro
ejemplo menos extremo: una persona con poca consciencia sobre los alimentos,
comerá siempre lo que quiera o lo que pueda, animales maltratados, comida
basura, alimentos procesados,… independientemente del daño que se origine a sí
misma o, indirectamente, a otros seres. Tomar consciencia de los alimentos y la
nutrición le impedirá consumir muchos de los alimentos que antes consumía con
total tranquilidad, ya que disponía de libre albedrío para ello.
En
definitiva, la consciencia restringe vuestro libre albedrío. Pero esto, lejos
de ser algo negativo, como puede parecer, es lo más maravilloso que os puede
suceder. Al elevar vuestro nivel de consciencia os acercáis más a lo que sería
vuestro propio Ser Superior, es decir, la consciencia os entrega a vuestra
Esencia más elevada, os pone en sus manos, “ríndete y serás libre” decía el
Buda, ¿en manos de quién podríais estar mejor que en las de vuestro propio Ser
Superior? Porque sólo Él, es decir, Vosotros, conocéis lo que mejor os
conviene, lo que más os acerca a vuestro auténtico propósito en esta vida. Así
que desapegaos por completo de la cárcel que supone el libre albedrío y
entregaos libremente a la voluntad de la Fuente, de la Providencia, porque esa
es vuestra propia voluntad, aunque sea desconocida para vuestra mente egoica.
Es la consciencia, y no el libre albedrío, la que os “obliga” de alguna manera
a hacer sólo aquello que debéis hacer para alcanzar el propósito más elevado
que esta vida os tiene deparado.

5 comentarios:
Me encanta tu lucidez, una perspectiva que me produce un eureka!
Gracias Lúa, me alegra que asi sea.
El propósito principal de la vida es ayudar a otros. Si no puede ayudarlos, al menos no nos lastimamos ellos.
complejo y la vez algo sencillo de resolver, todo significa un vuelo por nosotros y los demás, nada es independiente o separado "de". Me gusta leerte, Pedro.
Muchas gracias José, siempre es un placer volver a verte por aquí. Un abrazo.
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