viernes, 21 de mayo de 2010

Pensamiento positivo

Yo soy yo y mis circunstancias”, dijo el gran Ortega y Gasset.... Y yo le creí.

Hasta hace bien poco, cuando otra de esas grandes lecciones que nos tiene deparada la vida a la gente que siempre vivimos con el oído bien abierto y la mente alerta, me llegó de improviso, sin avisar. Entonces lo vi claro, como el reflejo de tu luz en la mirada; no podemos, ni debemos, permitir que sean las circunstancias ajenas a nuestra voluntad las que conformen nuestro ser... y de hecho, sólo está en nuestras manos el que así sea (o mejor dicho, en nuestra mente).

La clave es bien sencilla, y está al alcance de todos.

El secreto de la Felicidad, el ÚNICO e incuestionable, aquél tan buscado e investigado por todos los filósofos y pensadores de la antigüedad y del presente, se condensa en dos simples palabras: PENSAMIENTO POSITIVO.

Cualquiera que sea la circunstancia que azote nuestro bienestar diario, por desagradable que sea, puede ser amortiguada, e incluso superada, con la aplicación de la máxima contenida en estas dos palabras. Nada, absolutamente nada, hay que pueda contra este principio esencial.

Pero pongamos un par de ejemplos aclaratorios, para aquellas mentes menos receptivas. Cuando nos tomamos unas vacaciones de placer y viajamos a algún lugar paradisíaco, donde todo se nos ofrece con suma generosidad y somos colmados por toda clase de lujos y disfrutes, al regreso de las mismas estaremos algunos días, como mucho, algo apesadumbrados por la repentina vuelta a la rutina habiendo dejado atrás todo un aluvión de goces y deleites. Pero esta situación pasará pronto, ya que éramos conscientes de que sólo sería una realidad pasajera, estaba planeado el que terminara pronto y la recordaremos siempre con una sonrisa en la cara, dichosos por haber vivido algo así; miraremos las fotos tomadas y disfrutaremos con el recuerdo de todo lo acontecido durante el viaje. Era lo previsto.

Pues ahora imaginemos por un momento que esta circunstancia que nos depara la vida es algo impensable, inimaginable, algo no planeado ni deseado, un imprevisto que rompe todos nuestros esquemas y nos saca de nuestra cómoda vida para arrojarnos sin vacilación sobre otra realidad más dura e incomprensible. Por ejemplo, supongamos que perdemos para siempre a la persona que más queremos en este mundo. Concedámonos un mínimo de mal entendida humanidad y demos por bueno un prudencial tiempo de dolor y de duelo. ¿Y después qué? Podrían ocurrir dos cosas, o bien que nos quedemos anclados en la pérdida irrecuperable del ser amado, con lo que nuestra desdicha perduraría eternamente, o por el contrario, hiciésemos como en el ejemplo anterior del viaje, o sea, seguir con nuestra vida recordando los aspectos positivos de nuestra vida anterior con esa persona que ya no está, lo que disfrutamos juntos, todo lo que me ayudó a crecer, lo que aprendí de ella, dando gracias al cielo por haber tenido a mi lado a un ser humano capaz de hacerme tan feliz. La diferencia entre una forma u otra de actuar sólo radica en nuestro pensamiento.

Los dos ejemplos supuestos difieren en algo esencial, el primero consiste en una circunstancia pasajera y planeada por nosotros mismos, mientras que el segundo es algo totalmente imprevisto y difícil de comprender. Pero tanto uno como el otro nos cambia de una realidad atractiva y deseada a otra menos placentera y, en el segundo caso sobretodo, mucho más dolorosa.

La felicidad o la desdicha sólo está en nuestra mente, practicar con asiduidad la sana costumbre del pensamiento positivo hará que nuestras vidas sean mucho más placenteras y felices.

Resumiendo podríamos decir que mientras nuestros pulmones contengan algo de aliento y circule un mínimo de sangre por nuestro cerebro, podremos ser felices, independientemente de las circunstancias que en determinado momento intenten tirar por la borda nuestro proyecto de vida.

Sé que a veces no es fácil, pero por favor, hagan la prueba, conviertan el pensamiento positivo en un hábito y sus vidas cambiarán por completo, nada habrá que pueda enturbiarlas. Comprueben de primera mano el inconmensurable poder de nuestras mentes, capaces de convertir por sí mismas una situación de lo más traumática en otra mucho más llevadera, e incluso agradable.

Es casi el único consejo que puedo dar del que estoy seguro que no me arrepentiré.


7 comentarios:

genialsiempre dijo...

Totalmente de acuerdo con tu consejo. Ser positivistas ayuda en esta vida en todos los aspectos.
No hay que confundir positivismo con optimismo, se puede ser positivo pero cauto, es quizás la mejor combinación.
Si hasta lo decía Van Gaal: "Nunca negativo...siempre positivo"

Anatxu dijo...

Pedro,te doy la razón en todo.A mi me lo vas a contar?? jejejeje.
Un pensamiento positivo puede disminuir el dolor, sea el que sea, y hacernos fuertes para afrontarlo.
Pero también creo que no es una cosa de querer hacerlo o no querer,más bien entiendo que hay personas con más facilidad para hacerlo que otras. Por caracter, por optimismo, por lo que sea.
Pero se puede intentar, eso seguro. Y con eso algo se gana.

Buena reflexión, como siempre.
besotes,compañero.

Graciela dijo...

Tu escrito mi Pedro, me viene al dedillo, justo vuelvo del médico con una de mis hijas, el diagnóstico me ha venido calando mientras recorría las cuadras hasta llegar a casa.

Sabes que lo presentía, que muchas veces dije a todo tipo de especialistas que hemos consultado 'algo no anda bien', si me hubieran hecho caso!

Ahora, a ponerse a mejorar la situación, no sirve pensar en el pasado, sino aquí y ahora.

Mis besos que repartes ;)

Dani7 dijo...

Algunas veces el no ser positivo viene con la propia persona, pero la verdad es que hay que tratar de serlo.

Un saludo, todavía estoy alucinado con el recital del otro dia.

Carmen dijo...

Estoy segurísima de que los buenos pensamientos atraen a las dichas y viceversa, totalmente de acuerdo con lo que dices. Ahora solo te faltó darnos la receta para hacerlo. Estoy deseando empezar a practicarla.

Besis.

Pandora dijo...

Sé que es cierto, pero qué difícil lidiar con la mente, que duro vencerla y que bueno cuando puedes con ella al menos unos minutos.
Qué ganas de hacerlo.Besos

CAB dijo...

Pedro sinceramente comparto tu escrito, no es facil mantener un pensamiento positivo cuando estamos en situaciones "incomodas", pero es facil pensar que mañana siempre sera un nuevo día y acompañado de pensamientos positivos mucho mejor!
Sigo día a día tener estos pensamientos :)