viernes, 14 de mayo de 2010

Todos contra la Verdad

Firmó la carta recién escrita con un beso enjugado en lágrimas. Dobló la hoja pulcramente y la dejó sobre el escritorio como si se tratase de fina porcelana. Seguidamente, con parsimonia pero sin vacilación, se dirigió a la ventana que tenía más próxima; la abrió y saltó al vacío perdiéndose para siempre en el abismo de la oscuridad.

DIABLO: Estupendo, otra alma atormentada a la que torturar.

DIOS: ¿Estás loco? Ese es un alma pura, me pertenece.

DIABLO: Pero se ha suicidado, ¿no? Tú eres el que pones las reglas, atente a las consecuencias.

DIOS: Si yo pongo las reglas, también me las puedo saltar. Se ha quitado la vida, sí, pero ha sido por amor.

DIABLO: Ha sido por amor, ha sido por amor... ¡Idioteces! Un suicida es un suicida, así que me lo llevo.

DIOS: Por encima de mi cadáver lo hundirás en tus tinieblas. Un ser capaz de amar así merece una eternidad en paz y libre de cargas. No dejaré que lo sometas a las penalidades con las que tanto disfrutas.

DIABLO: ¿Por qué? Qué diferencia a éste del resto.

DIOS: Ya te lo he dicho, un amante así no puede ser responsable de sus actos. El Amor incontrolable lo ha impulsado a saltar.

AMOR: ¡Ya está bien! Estoy harto de que se me responsabilice de tanta locura. Yo sólo proveo al mundo de esperanza y de buenos deseos, ¿a qué viene culparme de tantas desgracias?

REALIDAD: ¿Buenos deseos? ¿Desde cuándo un deseo es bueno?

DIABLO: Cuidado con hablar mal de los deseos; ellos son mis herramientas, mi arma más poderosa. Gracias a los deseos mi reino crece cada anochecer como la mala hierba en primavera.

DIOS: No dices más que necedades, cornudo harapiento. El deseo también impulsa al mundo a hacer el bien y, entre ellos, el Amor es el más justo y honesto de todos, así que un respeto.

ODIO: ¡Ja! Justo y honesto... Todo el mundo sabe que entre mi hermano el Amor y yo hay un solo paso. Yo sacio mi irrefrenable apetito con toneladas de amor todos los días que me hacen crecer, hacerme fuerte y extenderme por cuanto ha sido creado por ti.

APARIENCIA: ¿Pero de qué estás hablando? No entiendo nada. ¿Cómo se puede hablar así de algo tan bello y noble como el Amor? El Amor es todo inocencia; por donde él pasa, florece la amistad, la sencillez,...

REALIDAD: Será mejor que te calles ya; no estás diciendo más que estupideces. ¿Cómo puedes saber tú lo que es el Amor si nunca has dormido en su regazo?

APARIENCIA: ¿Cómo te atreves? Yo soy toda amor. Amo el sol cuando aparece por el horizonte, a las flores que esparcen su fragancia al viento, amo al cielo que nos cobija y a la tierra que nos protege. Yo amo a la vida.

LA VIDA: ¡Eh, eh! Vale ya, ahí te has pasado. No te conozco de nada para que te tomes esas libertades, ¿vale?

LA MUERTE: Saltó la lista, la que se cree mejor que nadie. No deberías de hablarle así a nadie que te hable de amor. Tu belleza te ha nublado la razón impidiéndote distinguir la maldad de la bondad.

LA VIDA: Cuidado con lo que dices, bellaca. Nadie te ha dado vela en este entierro.

REALIDAD: En eso te equivocas. Si alguien debe de estar presente en un entierro, esa es la Muerte.

FE: Estoy de acuerdo con la Vida, estaría mejor callada. Ella es la maldad personificada, arrasa con todo a su paso, no nos tiene ningún respeto a los demás.

LA MUERTE: ¡Calla, necia! ¿Qué sabrás tú? Yo sólo llevo calma y serenidad allá donde reina el caos y la anarquía; soy el descanso del guerrero y el lecho del amante.

DIOS: Que se lo digan a ese pobre al que se lo has arrebatado todo.

LA MUERTE: Te equivocas. Él vino a mí, buscando la paz que no pudo encontrar en brazos de la Vida. Mi bondad me impide rechazar una llamada de socorro.

ESPERANZA: Hipócrita deslenguada. Tú pones fin a todo; incluso acabas conmigo, que soy la última en abandonar.

DIABLO: ¿El fin o el principio?. No deberías pronunciar palabras tan precipitadas con el escaso conocimiento que posees sobre las grandes verdades.

DIOS: ¡Calla, insensato! No te atrevas a revelar los arcanos ocultos que nos confieren el poder.

REALIDAD: ¡Ja! Me río yo de vuestro poder.

DIOS: ¿Acaso te atreves a negar la enorme influencia que tenemos en los devenires de la historia? ¿Quién hay en el universo que nos aventaje en poder?

REALIDAD: No fanfarronees; sabéis de sobra que vuestro poder se sustenta en una falacia. Tan sólo sois un concepto en la mente de millones de personas.

DIOS: ¿Y bien? ¿Acaso eso importa? Sólo cuenta la influencia y el poder, la presencia es lo de menos.

IGNORANCIA: Callaos ya todos, por favor. Me estáis dando dolor de cabeza. Sois todos unos ignorantes, no tenéis ni idea de cómo funcionan las cosas.

APARIENCIA: Y supongo que tú nos lo vas a decir, ¿me equivoco?

IGNORANCIA: Sería inútil; no comprenderíais nada. La verdad, sin ningún lugar a dudas, es que esa pobre criatura inocente ha saltado al vacío porque era un gilipollas, un completo imbécil. Y no hay más que hablar. Una persona inteligente no se quita la vida ni por Amor ni por Odio ni por nada. Nadie le ha empujado, ni Dios ni el Diablo, con todo su poder, y ni la Esperanza ni la Fe han podido salvarlo de su estupidez. Él solito, en su ignorancia, ha forjado su insulso destino vacío de significado.

ODIO: Te equivocas. Yo he sido el que le induje a hacerlo, porque sólo yo soy capaz de llevar al hombre a cometer semejantes locuras. Mi poder sí que es inconmensurable. Nada se salva por donde yo piso; todos deberíais rendiros ante mí.

LA MUERTE: Nunca había oído tantas tonterías juntas. ¿Acaso piensas, obtuso incompetente, que ese hombre viviría para siempre de no ser por tu torpe intervención? Yo represento el destino de toda vida, nada escapa a mi poder. Da igual que ame o que odie o que tenga fe o esperanza. Al final todos vendrán a mí de una forma u otra, y yo los acogeré gustosamente sean creyentes o ateos, lerdos o brillantes, realistas o idealistas. Yo soy la única verdad.

AMOR: Pero olvidas algo muy importante; yo soy capaz de trascender tu amarga frontera. Un amante siempre dejará durante su vida un reguero de recuerdos que lo mantendrán vivo durante toda la eternidad. El que ha amado de verdad vivirá para siempre en los corazones de sus congéneres. Ese es un poder al que tú nunca podrás vencer.

TIEMPO: Perdón por la intromisión, pero me parece que ahora eres tú la que te olvidas de algo crucial. Esa memoria de la que hablas tiene poco de eterna, ya que lo eterno es sólo una invención humana, una ilusión, no existe nada eterno. Tienes razón en que el recuerdo sobrepasa la barrera de la Muerte, pero nunca podrá saltar el yugo que yo les impongo. Tarde o temprano, mi poder caerá sobre toda memoria resucitada, ya sea la de un amante o la de un verdugo. Todos ceden ante mí, y este es un poder que nada ni nadie podrá nunca transgredir.

DIOS: ¿Nunca, dices? O sea que ya hay algo eterno, ¿no? Es normal, la prepotencia siempre conduce a la contradicción. Pero no te preocupes, soy un dios benévolo y no tendré en cuenta tu insolencia.

LA VIDA: ¡Vale ya! Estoy harta de que me ignoréis. Todos sabéis que sin mí nada de lo que estáis hablando tendría sentido. Yo lo soy todo; soy lo más grande, el bien más preciado, el mayor don que existe bajo las estrellas. Soy la que le da sentido a todo, sin mi existencia ninguno de vosotros tendríais presencia.

REALIDAD: Habla por ti, engreída petulante. Algunas ya existíamos antes de tu innecesaria aparición.

LA MUERTE: Déjala. Sólo es una presumida. Bien sabe que sin mí se convertiría en el peor de los males surgidos en este universo.

EL MIEDO: ¡Me niego a quedarme callado tras escuchar semejante falacia! Tú sí que eres la peste de este universo, ¿cómo te atreves a hablar así?

LA MUERTE: Sin duda que estabas mejor callado. Piénsalo bien, necio; ¿qué ocurre cuándo el inevitable arrabal de senectud torna en gravezas cada uno de los supuestos bienes que la Vida concede? Yo soy el único consuelo del que ve impotente ante sus ojos como le arrebatan todo lo que anteriormente se le ofrecía, supuestamente, sin pago alguno. Como ya he dicho anteriormente, ese pobre desgraciado está mejor ahora que cuando sufría en el desamparo de la Vida. Me eligió libremente.

REALIDAD: ¿Libremente? Ahora eres tú la que pronuncias palabras vacías. La libertad tan sólo está presente en las almas que conservan la razón pura y exenta de pensamientos tóxicos, como los que siembran el Amor, el Odio, los prejuicios, el Miedo, la Fe o la Esperanza.

EL MIEDO: ¡Cuidado con lo que dices, listilla! Gracias a mí la Vida se abre camino; yo soy el que la dota de sentido común y la conduce por caminos seguros y libres de peligros.

DIABLO: ¡Di que sí! Entre tú y yo podemos dominar el mundo, cuenta conmigo para lo que quieras.

ESPERANZA: Vuestra alianza es una maldición para la humanidad. ¿Es que no tienes nada que decir, Dios? Pensaba que serías más intolerante con semejantes insurrecciones.

DIOS: Déjales que hablen. Sólo son palabras. Ellos saben que no tienen nada que hacer contra nosotros dos.

FE: ¡Ejem, ejem! ¿No te olvidas de nadie? Acaso ya no recuerdas que todo tu poder se sustenta sobre mis hombros. Desagradecido.

DIOS: Te pido disculpas, tienes toda la razón, ya sabes que soy un poco despistado. Rectifico, contra nosotros tres, nada tienen que hacer el Diablo y el Miedo.

IGNORANCIA: Pues los tres os equivocáis, me temo. Dices que sólo son palabras, pero no tienes en cuenta que las palabras lo son todo, los humanos construyen su mundo con ellas. Para mí, por ejemplo, lo son todo.

REALIDAD: Pues vaya ejemplo.

APARIENCIA: La Ignorancia tiene razón. Las palabras son el único artificio por el que se guía la mayoría de los humanos. No se les puede quitar importancia.

TIEMPO: No deberíais preocuparos por ese pequeño contratiempo. Yo me encargo de poner siempre a cada cual en su sitio. Las palabras son solo eso, palabras, y nada pueden hacer contra el ciclón devastador al que yo represento.

AMOR: Pudiera ser que llevases razón, pero no es menos cierto que sueles llegar tarde en la mayoría de las ocasiones, es decir, cuando ya el mal está hecho.

TIEMPO: ¡Bobadas! Eso lo dices porque eres incapaz de ver más allá de tu propia nariz. Mi visión de las cosas es mucho más profunda y certera.

IGNORANCIA: ¡Bah! Eso no son más que tonterías. Lo que realmente cuenta es el aquí y el ahora, lo dicen todos los expertos...

REALIDAD: ¿Expertos en qué?

IGNORANCIA: ¡Calla, no me interrumpas! El pasado y el futuro no existen, todo el mundo lo sabe. Lo que está ocurriendo en este preciso instante es lo único importante.

REALIDAD: ¡Cuánta sabiduría!

TIEMPO: Algún día también acabaré contigo, Ignorancia, y entonces seré yo el que me ría.

DIOS: No seas tú tan listo. Ten cuidado con quien amenazas.

TIEMPO: Perdón; olvidaba que todos viajáis en el mismo barco.

ESPERANZA: No todos; ya sabes que yo estoy contigo.

REALIDAD: Vaya aliado. Estamos salvados.

LA VERDAD: Bien, creo que ya he escuchado suficiente. Esta discusión se está alargando demasiado y vais a acabar aburriendo a todos los lectores, así que me vais a permitir ponerle fin.

TODOS: ¡Buuuu, fuera, vete de aquí, nadie te quiere, no nos interesa nada de lo que digas,...!

LA VERDAD: ¡Basta ya! Me vais a oír aunque no os guste. Hacéis mal en discutir, ya que todos os complementáis y nada haríais los unos sin los otros. Dios y el Diablo, el Amor con el Odio, la Muerte y la Vida, la Apariencia, la Realidad y la Ignorancia,.... cada uno engendra al otro y viceversa. Fe, Esperanza y Tiempo no son más que tres nombres distintos para la misma ilusión. Y tú, Miedo, ¿qué decir de ti? Cuando dejaste de ser útil te convertiste en la peor de las pesadillas. Así que mejor haríais en callaros todos y dejar de confundir a la pobre gente.

REALIDAD: ¿Acaso tú podrías decirnos, ya que todo lo sabes, qué fue lo que impulsó a ese joven a saltar por la ventana? Y, en tal caso, ¿podrías haberlo evitado?

LA VERDAD: ¿Evitar qué? ¿De qué joven hablas? En ningún momento leí que se tratase de un joven. Todo esto no es más que una burda historia surgida de la incomprensible y temible imaginación del tipejo este tan raro que está escribiendo, así que basta ya de chorradas y dedíquense a cosas más importantes.




8 comentarios:

Anatxu dijo...

Ole,ole y requete ole....
Me lo he pasado genial y me ha encantado conocer a toda esta gente que no conocía.
En la próxima reunión, recuérdame que te presente a mi amiga la ilusión.
Te encantará.
Besos grandes, amigo.

Dani7 dijo...

La verdad; un gran final.
Algunas veces es la que más daño hace de todos los personajes que has incluido en tu relato.

Un saludo.

P.D: El renacer de la humanidad me ha gustado mucho, y me ha hecho pensar.

Graciela dijo...

Ha tocado un tema doloroso, el suicidio, la Iglesia y la realidad.

En verdad se suceden muchos en mi ciudad, casi niños, todos con problemas en sus hogares y el dolor que deja no poder estar en ese preciso momento para decirles, no lo hagas! te podemos ayudar!

Jamás me ha preocupado lo que diga la Iglesia, Dios está con los que la realidad los abruma y no les permite encontrar una salida a sus problemas.

Muy bueno mi Pedro, besos!

genialsiempre dijo...

Estupendo relato en el que intervienen casi todos tus personajes preferidos. Veo que te mueves entre ellos como pez por el agua, pero éste me ha gustado más porque tiene "acción", los personajes se disparan dardos envenenados unos a otros y ello imprime ritmo al guión.
Repito muy bueno.

José María

Carmen dijo...

Que corta punto la joía verdad, con lo bien que lo estaba pasando con este maxi diálogo, y llega la chivata a descubrinos el pastel.

Bien pesado, todos tenían razón, además creo que todos se alían para que suceda lo que dicte el DESTINO...lo eché de menos en tu texto.

Me lo he pasado muy bien leyéndote, como dice Jose María, se ve que andas muy cómodo con estos personajes.

Un beso.

Pandora dijo...

Me ha encantado, Pedro.
Gracias y besos.

tangai dijo...

¡Vaya lío que se ha montado!, las fuerzas del universo discutiendo y yo sin enterarme... Muy original. Menos mal que el protagonista suicida no se imagina lo que provoca, si no se lo piensa mejor. Estaba yo algo perdida y no me he pasado por tu blog. Encantada de hacerlo.

Maru dijo...

buenísimo, me encantó... y qué sabiduría.

besos