viernes, 18 de junio de 2010

Enfado


Pues sí, hoy me he levantado enfadado, ¡muy enfadado! Enfadado con esta mierda de sociedad de consumo capitalista y corrupta hasta la médula en que nos ha tocado vivir, capaz de humillar y de pisotear incluso al más indefenso de todos los seres humanos, esta sociedad asquerosa que entre todos estamos creando, aunque algunos colaboran más que otros, esta sociedad que hace que me sienta impotente del todo ante tanta injusticia, ante tanta barbarie sin sentido, estoy muy cabreado porque sé que podemos hacerla temblar, pero temblar de verdad, desde los cimientos, y no desde arriba, como suele suceder normalmente, cayendo a plomo y aplastando a los de siempre, a los desamparados, a los indefensos, a los que la sustentan, y volviéndose a levantar de nuevo sobre los mismos cimientos que van quedando y sobre los escombros del anterior edificio, más sólido y consistente si cabe, no, no, esto no es lo que yo quiero, porque esto ya me lo conozco, ya sé donde acaba, de vuelta al principio, a donde mismo, yo quiero derribarlo desde abajo, para poder empezar de cero, porque es la única manera... la única, porque somos nosotros sus cimientos, nosotros, panaderos, albañiles, electricistas, empleados de comercios, funcionarios, fontaneros, jardineros, agricultores, ganaderos, jubilados, amas de casa,... nosotros, pobres trabajadores de a pie, los que cargamos sobre nuestras maltrechas espaldas todo el peso de este putrefacto edificio que se hace llamar sociedad, sólo necesitamos unir nuestras fuerzas, proponérnoslo seriamente, querer hacerlo, decir basta ya, trátenme con dignidad, soy un ser humano, como vosotros, tengo derechos, no soy un cobaya con el que experimentar, con el que jugar a ser dioses, no podemos seguir permitiendo que la sanidad pública siga creando enfermos crónicos, dependientes de miles y miles de medicamentos de por vida, tan sólo para enriquecer a unos cuantos seres inhumanos y malnacidos, no podemos continuar dejándonos seducir tontamente por ofertas absurdas de artefactos que sólo terminarán haciéndonos la vida más complicada y convirtiéndonos en más esclavos de lo que ya éramos, por favor, no lo consientan, despierten, abran los ojos, hay alternativas más baratas, más sanas y, sobretodo, más eficientes, aléjense de las multinacionales, de las televisiones, de los periódicos oficiales, u oficiosos, de los bancos, de las agencias de seguros, de los grandes centros comerciales,... ellos son el enemigo, ellos son el sistema, ellos no piensan en nadie, sólo en el vil capital... sólo en eso, y nada más, no se dejen engañar, ya hemos sufrido bastante, ya nos han manipulado lo suficiente, basta ya, basta de incidir con tanta saña en los cerebros de nuestros hijos, basta de hipotecarles la vida con un cuerpo débil y enfermizo y una mente trastornada y neurótica, que nos dejen decidir por nosotros mismos, es lo único que pido, lo único que deseo, pero no puedo solo... no puedo, ¿tanto es desear morir dignamente? ¿tanto es pedir gobernar en nuestro propio cuerpo y en nuestra propia mente? ¿tanto es querer ser libre sin dañar a nada ni a nadie? Ya no aguanto más, si callo reviento, sé que todo esto es inútil... todo inútil.

Ya no molesto más.



Hoy más que nunca pienso que Existir es Resistir, mañana.... ya veremos.




6 comentarios:

genialsiempre dijo...

Querido Pedro: Como tu ya sabes me apunto sin duda alguna a cualquier movimiento anticonsumista que se genere, pero, al mismo tiempo, siempre advierto la incongruencia y falta de coherencia que tenemos nsotros mismos.
Por ejemplo, es fácil encontrar personas muy concienciadas con estas ideas que te las explican mientras comen en McDonald o se toman una Coca Cola, (coherencia?).
Lo mismo ocurre con los compromisos sociales, fomentados todos por la sociedad capitalista, me refiero a día de la madre y del padre, reyes magos, cumpleaños, comuniones..., pero ¿quien no participa en ello?.

Por eso, te aconsejo relajarte, pues cabrearse no es bueno para tu corazón. No podemos hacer nada, estamos inmersos en ello y no se puede luchar desde el individuo aislado y, de paso, para que no te señalen, hay que participar en esos actos a los que me refería.

Graciela dijo...

Mi querido Pedro, no formo parte de la sociedad que describes, ni con el pensamiento, tampoco con el consumo.

Habemos muchos que no vivimos de esa manera, enseñamos a los hijos otras formas, no tengo ideología política, solo el pensamiento que todos somos iguales, tenemos que luchar por la igualdad de condiciones.

Creo que para derrumbarla, los adultos tenemos que empezar por abandonarla, luego los jovenes nos acompañan.

Abrazos

Dani7 dijo...

La verdad es que somos movidos por hilos de marioneta, nos utilizan, nos dirigen y encima nos quieren hacer creer que es bueno para nosotros.

Muchas veces he pensado que lo mejor seria cierta involución, pero no se que es mejor...

No me extraña que estes enfadado
Esperando que se te pase, un saludo, y suerte con las votaciones, tienes la mia

Carmen dijo...

No es para menos, está claro que cuando abrimos una mijita los ojos nos dan ganas de tirarnos de los pelos. Estamos metidos hasta la médula en esta sociedad, tanto que ya nada nos impresiona, solo nos dejamos llevar. De vez en cuando, cuando entradas como la tuya me hacen alejarme un momento y verlo todo desde lejos, me veo como en una secta donde me hacen daño pero ya no me doy cuenta. Que tristeza...cerremos los ojos otra vez, que se empeora mi hipertensión.

Un beso tranquilizador.

Maru dijo...

¡vaya desahogo que te has mandado!
Dentro de ese redil estamos todos, la clase media, los pobres, los desvalidos...los no tomados en cuenta.
Así hicieron los poderosos el sistema y nos fuimos enredando y ahora no hallamos cómo salir.
¡paren el mundo!!???

tangai dijo...

Me quedo con tu frase: "Ellos son el sistema", porque define todo lo que has dicho, y no necesitamos nombrar marcas, ni empresas ni bancos...
Ellos son el sistema... Bajarse del mundo, como nuestra Carmen llama a su blog, es algo posible en el momento de tomar consciencia de ello.
Yo no quiero nada más que lo que necesito.
No tener nada más... te hace más libre.
Ese futuro son los niños.
Esta es nuestra esperanza.