viernes, 11 de junio de 2010

Un lugar en el Mundo


Existe un lugar en el mundo donde no se conocen el odio, el rencor, la envidia, los prejuicios, las injusticias, la tiranía, la violencia ni la ira.

Existe un lugar en el mundo en el que nadie intenta manipularte impunemente, haciendo de tu voluntad un mero juguete en sus manos.

Existe un lugar en el mundo en el que no es necesario utilizar máscaras. Un lugar donde se puede ir con la verdad por delante sin miedo a ser apartado, incomprendido o rechazado.

Existe un lugar en el mundo donde el silencio no es incomodo; donde no son necesarias las traicioneras palabras para expresar sentimientos o ideas.

Existe un lugar en el mundo libre de lujuriosos pensamientos y de ridículas tentaciones. Un lugar apartado del perturbador ruido de las masas enfervorecidas que alientan los más bajos instintos animales.

Existe un lugar en el mundo en el que amar es lo natural, la compasión es innata y la solidaridad, impuesta por ley.

Existe un lugar en el mundo que está más allá de los sueños, lejos de todo lo imaginable, lindando con el infinito cielo y a la derecha del paraíso.

Existe un lugar en el mundo que no precisa de gobiernos ni de gobernantes, de jefes ni de súbditos, de discípulos ni maestros, de banderas ni de abanderados.

Existe un lugar en el mundo en el que cada cual es libre de hacer con su vida lo que le dé la gana; en el que nadie se atreverá a conducir tus pasos por otro sendero que no sea el que tú has elegido.

Existe un lugar en el mundo en el que siempre llueve a gusto de todos. Un lugar donde el sufrimiento y el dolor pueden ser detenidos con sólo una orden.

Existe un lugar en el mundo donde las apariencias están constantemente guardadas; donde cada cual es lo que muestra y lo que ves es lo que hay.

Existe un lugar en el mundo imposible de ser invadido, ya que a nadie se le niega nada y todo el mundo es bien recibido.



Este lugar está más cerca de lo que crees. Este lugar está en tu interior; para acceder a él tan sólo tienes que lanzarte sin paracaídas al abismo de tu mente y zabullirte sin oxigeno en el océano de la conciencia. Si logras traspasar estas dos barreras infranqueables para el común de los mortales, tu recompensa será la dicha eterna, la paz perpetua y la completa desaparición de los dos grandes enemigos: el miedo y la soledad. Una vez allí, y sólo allí, podrás decir que eres verdaderamente libre.

Allí nos veremos.


8 comentarios:

Graciela dijo...

Mi Pedro, espero pronto llegue el paracaídas y el oxígeno.
No es muy complejo vivir, a veces nos rodeamos de gentes intolerantes, esas que lo que dicen es palabra santa...alejarse es el comienzo.

Besos que repartes, buen fin de semana :)

Dani7 dijo...

Desde luego que me gustaría poder estar en ese mundo más de lo que estoy.

Es todo lo contario de lo que tenemos, pero me queda la esperanza de que quizás haya en el mundo más gente de la que creo dispuesto a que el que vivimos fuera parecido a lo que escribes.

Quizás esperanza vana, pero conocer a alguna gente como tu me la da.

Un abrazo, amigo.

genialsiempre dijo...

Ese es el mundo al que todos aspiramos, no?

Gitana rubia dijo...

¿Cómo hago para llegar a él? Es díficil no sentir miedo y soledad, mis dos grandes frentes de batallas a veces abiertos, a veces casi cerrados,...

Gitana rubia dijo...

ah! que se me olvidavan...Besos agitanados!

Carmen dijo...

A medida que leía tu texto me iba sientiendo mejor, pensaba, al fin Pedro encontró el lugar, ya tengo planes perpetuos para mis vacaciones, pero al llegar a la parte donde aseguras que ese lugar está en mi interior se me han caído los palos del sombrajo. Llevo muchos años buscándolo, estoy hartita de buscar en mi interior y nada de nada...Seguiré esperando.

Bonito texto, un beso.

mjtrafalgar dijo...

niño ¿Tú eres un angel???escribes como si lo fueras. Fita

tangai dijo...

Existe, existe de verdad. De aquel lugar manan estas palabras, de una fuente profunda y lejana, de unas montañas recónditas y altísimas. Nuestro propio viaje se inicia.

Debe iniciarse, encontrar el lugar del equilibrio. El lugar de la razón.