viernes, 4 de junio de 2010

Incorrecciones

Hoy no me apetece ser nada correcto.

Mi vida sigue igual de maravillosa que siempre, equilibrada, tranquila y repleta de paz y felicidad. No me ocurre nada malo, sigo siendo el mismo de siempre, o sea, diferente al de ayer y al de mañana. No estoy cabreado con nada ni con nadie; no me siento asustado ni amenazado. No más ni menos que cualquier otro día.

Pero hoy no me da la gana de sentir que el peso del mundo recae sobre mis maltrechas espaldas.

Hoy no quiero ser yo quien se pudra en el infierno; porque yo no le he hecho daño a nadie, al menos conscientemente.

Hoy exijo que se consuman en el más profundo y oscuro de los abismos todos aquellos que se lo merezcan de verdad; todos aquellos que nos hacen sufrir y que no sufren con el dolor ajeno.

Hoy quiero que se conviertan en ceniza todos los necios, los delincuentes, criminales, maltratadores, pederastas, especuladores, mafiosos, corruptos, insensatos, violadores, asesinos, mentirosos, hipócritas, pervertidos....

En definitiva, todos aquellos que no permiten que los demás podamos vivir en paz, aquellos que rompen cada día la armonía y el equilibrio del espacio-tiempo con sus actividades, palabras, conjuras, omisiones o, simplemente, con su pasar por la vida.

Hoy no siento compasión por ninguno de ellos, tampoco odio.

Tan sólo me gustaría que no existiesen, que desapareciesen inmediatamente de este universo, que se consumiesen.

Me trae sin cuidado que lo hagan dando alaridos endemoniados de dolor o, sencillamente, pasando desapercibido su trance al Más Allá.

No quiero saber a dónde irán a parar sus malditas almas.

No deseo saber nada más de ellos.

Sólo quiero que desaparezcan.

Porque hoy siento que la compasión y la piedad sólo sirven para que estos seres podridos se crezcan y piensen que pueden actuar impunemente ante los débiles, ante los mansos.

Hoy creo que nuestros buenos deseos para todo el mundo son el alimento de los malvados, el pan con el que desayunan cada día, para después reírse abiertamente de todos nosotros, de nuestro buen corazón... de nuestra estúpida compasión.

Nuestra ingenuidad hace que cada día aumente el número de criminales, que por día la crueldad se haga más fuerte y poderosa.

Con nuestra mojigatería sólo estamos consiguiendo que el mundo sea más peligroso, más inhabitable y más oscuro.

Mientras algunos pensamos en dioses, misterios, magia, duendes y nomos, otros destruyen todo lo que conocemos, todo por lo que merece la pena vivir.

Y hoy no me da la gana de permitir eso. No quiero consentir que se rían más de mí, que destruyan mi mundo.

Sólo por hoy me gustaría olvidarme de todos los que sufren para encargarme de una vez por todas de los que hacen sufrir.

Hoy me saltaría a la torera todas las leyes humanas y divinas para terminar con esta lacra de la humanidad, sin importarme las consecuencias.

Siento mucho si estoy hablando de tu vecino o del mío, de tu padre o del mío; lo siento mucho, pero tampoco ellos se librarían de mi golpe mortal.

Hoy pienso que existen buenos y malos... y que los malos no deberían existir. Si por mí fuese, acabaría ahora mismo con todos ellos... hoy, antes de que me arrepienta.

Es lo que pienso hoy.

Mañana.... ya veremos.


5 comentarios:

Graciela dijo...

Parece no acabar la maldad mi Pedro.
Muchas personas trabajan para ser cada día mejores gentes, mientras otros cultivan el odio, resentimiento.
Como primera medida hace unos pocos años me alejo de ellos, ahora, no puedo manejar lo que sucede en el mundo todo.

Es una lástima que la vida para algunos no valga nada.

Mis besos :)

Anatxu dijo...

Joder, eso es una reivindicación y lo demás son tonterias.
Este Pedro de hoy me gusta.
Estás en tu derecho.
Texto claro y conciso, como a mí me gusta.
besos

genialsiempre dijo...

Pues vamos a quedar (ni siquiera sé si es correcto hablar en primera persona), solo unas docena, porque inevitablemente, al desaparecer los primeros surgirán otros, y a éstos segundos les sucederán otros peores (alguien vendrá que bueno te hará), y así sucesivamente, es ley de vida.
La maldad produce fuertes réditos y es campo abonado para las miserias humanas.
Bueno, pero como deseo, me gusta y me apunto.

Dani7 dijo...

Te confieso que quizás a mi también me gustaria convertirme alguna vez en una especie de Superman que pudiera actuar contra este tipo de desalmados.
Aunque quizás me tuviera que flagelar.

Un saludo Pedro, y muchas gracias por tus ánimos.

Carmen dijo...

Llego tarde, lejos del día en que te sentías tan incorrecto, pero hijo, estabas sembraíto, así tendríamos que ser todos los días. Ojalá a ti te dure la incorrección.

Otro beso.